Antes de preguntar si puedes comprar el apartamento, establece qué adquirirías exactamente, cuáles restricciones aplican y quién tiene autoridad para venderlo. Empieza con la identificación legal y la tradición del inmueble. Un abogado debe revisar la información registral pertinente, la cadena de propiedad, los gravámenes, las hipotecas, las medidas judiciales, las servidumbres y cualquier diferencia entre el anuncio, el título y la unidad física.
Revisa los documentos de propiedad horizontal antes de basarte en el plan de arriendo. Confirma la cuota de administración, el historial de pagos, el estado del fondo de imprevistos, las obras mayores aprobadas y pendientes, las cuotas extraordinarias, las reglas para mascotas y visitantes, los derechos sobre el parqueadero y el cuarto útil, y las restricciones de arriendo. Pide actas de asamblea y presupuestos, no solo una declaración del vendedor o agente inmobiliario. Un edificio puede estar bien ubicado y aun así tener un costo o una regla que cambie la inversión.
La debida diligencia física debe corresponder al apartamento y al edificio, no a un conjunto de fotos del anuncio. Inspecciona la presión de agua, la capacidad eléctrica, las ventanas, la humedad, la ventilación, los electrodomésticos incluidos en el negocio, el ruido, el acceso, el parqueadero, las zonas comunes y cualquier obra cercana en curso. Si una renovación es central para la inversión, obtén una cotización detallada y confirma los permisos del edificio antes de asignarle valor a esa mejora.
El plan de cierre necesita responsabilidades y fechas definidas. Establece quién prepara el contrato, qué condiciones permiten devolver o retener un depósito, cómo se mantienen los fondos, qué documentos deben entregarse, cómo se asignan impuestos y cargos, y qué sucede si surge un problema de título. La asesoría colombiana, el proceso notarial, la asesoría tributaria y la documentación bancaria o cambiaria cubren partes distintas de la transacción. No uses el rol de un profesional como sustituto del de otro.